La frenética transformación urbanística de Ortuella no se detiene. Casi sin tiempo para saborear las nuevas obras que se van terminando, el Ayuntamiento comienza a planificar nuevos proyectos que mejoraren la calidad de vida de los ciudadanos de la localidad minera. En los próximos meses el equipo de gobierno pondrá en marcha otras cuatro actuaciones importantes de regeneración en los barrios, que financiará gracias a una partida económica próxima a los 650.000 euros procedente de la liquidación del presupuesto de 2009 que acaba de habilitar.
Esta suma permitirá acometer la reforma de las casas sociales de Urioste y Nocedal, la reparación de la pasarela que comunica la Sagrada Familia con Golifar por encima de la línea férrea y, por último, el arreglo de una vivienda municipal que se encuentra deshabitada debido a su mal estado de conservación. "Se trata de cuatro obras muy demandadas por los vecinos y que esperamos comenzar a ejecutar después del verano", avanzó ayer el alcalde, Oskar Martínez.
La remodelación de las escuelas de Nocedal costará 250.000 euros. El proyecto contempla el acondicionamiento de los cuartos de baño, la renovación de toda la instalación eléctrica y la mejora de la accesibilidad. Asimismo, se va a adecentar todo el espacio que se utiliza como bar por los vecinos y se instalarán unos armarios para guardar los aparatos de las personas que asisten a talleres de gimnasia.
En el caso de las antiguas escuelas Urioste, el Ayuntamiento también tiene previsto modernizar con una inversión similar las dependencias que en la actualidad emplean los colectivos del barrio y se rematará con la construcción de un archivo para la asociación de vecinos Urbegi. El regidor nacionalista señala que la intención del equipo de gobierno en ambos casos es acabar los trabajos "para las fiestas del próximo año".
Para el arreglo de la pasarela que comunica el casco urbano con el barrio de Golifar por encima de la línea de tren el Consistorio ha reservado 100.000 euros. Con esta partida, "se van a reparar las escaleras y se va a cambiar la barandilla", explica Martínez. Este es uno de los principales pasos que utilizan los vecinos que residen en las viviendas más próximas a las faldas del monte para acercarse al centro del pueblo.
Los últimos 60.000 euros se reservarán para reparar las humedades un piso de titularidad municipal situado en la calle Catalina Gibaja 46. "Ahora está vacío porque no reúne las condiciones de habitabilidad", indicó el alcalde.